sábado, 31 de mayo de 2008

Desarrollo Humano

Nos pueden despojar de todo, salvo de elegir nuestros valores de actitud frente a las circunstancias de nuestra propia vida

Si tenemos en cuenta que el mundo está cambiando a un ritmo sin precedentes, podemos deducir que las actividades humanas están llevando al límite el entorno biológico y físico del planeta, y en algunos casos se ha sobrepasado la capacidad del ambiente para absorber los resultados de esas actividades. Podríamos decir que en este mundo no hay oportunidades para los pobres, pero si lo vemos desde otro punto de vista, quiero decir desde el punto de vista de la persona misma, de su ser, es muy probable que veamos las cosas muy diferentes a como el entorno en el que vivimos nos lo permite ver.

Los seres humanos somos los únicos animales con la capacidad de pensar, aunque algunas veces no usamos este racionalismo y nos dejamos llevar por los instintos que después nos traen repercusiones al momento de analizar que fue lo que hicimos. El arma más poderosa que tenemos los seres humanos es nuestra mente, cuando nace un bebé, nace totalmente indefenso, y se supone que los adultos están encargados de enseñarnos a defendernos en la vida, pero… ¿Qué pasa cuando el adulto no tiene ni idea de cómo defenderse el mismo? Esta es la gran problemática, en esta sociedad, el desarrollo humano ha perdido su razón de ser, nos hemos concentrado en el desarrollo industrial en el material, olvidándonos completamente que los avances tecnológicos son hechos por y para los seres humanos, de nada sirve ser tan inteligentes si no tenemos la capacidad moral de preocuparnos por el bienestar de nuestros semejantes. En este contexto, necesitamos políticas sociales que conviertan el crecimiento económico en desarrollo humano porque cuando existen desigualdades marcadas, los desfavorecidos carecen a menudo de los recursos necesarios para participar en la corriente central de la sociedad, y eso se aplica tanto a los individuos como a los países. Si Dejamos a un lado las posibles consideraciones morales, la exclusión hace que se pierdan recursos potenciales y causa inseguridad como por ejemplo, las personas marginadas, que no están comprometidas en el mantenimiento del orden social. Parte de la solución consiste en promover una más amplia aplicación de las ideas que encierra la noción de desarrollo sostenible. Eso significa reconocer la importancia fundamental de fomentar y proteger las capacidades del ser humano.

La buena salud es un activo indispensable, en particular para las poblaciones pobres y vulnerables, y hay que ver en ella tanto una causa como una consecuencia del desarrollo humano. La salud es un factor clave para asegurar la productividad y para sobrevivir a las crisis (pues reduce la vulnerabilidad), y es la clave asimismo para alcanzar metas de desarrollo más amplias, como la educación universal. Por esos motivos, la protección y mejora de la salud pública
no puede por menos que beneficiar a todos los sectores: económico, social y ambiental.
En conclusión el punto clave para despertar en los líderes de hoy, (Presidentes, Reyes, Primeros Ministros, y porque no hasta Dictadores), la conciencia de desarrollo sostenible es siendo proactivos. Pero no es haciendo manifestaciones y marchas silenciosas o acciones relámpagos en contra de esta o aquella multinacional que se aprovecha de los empleados o del medio ambiente, considero que esa no es la manera. La mejor manera consiste en que cada uno permanezcamos siempre en busca de soluciones a nuestros problemas incluso en medio de circunstancias adversas. Es solamente cuando perdemos la ecuanimidad mental que nos volvemos vulnerables al sufrimiento. Así pues, cada vez que las llamas de las dificultades nos acosen, recurramos al bálsamo de la pro actividad busquemos nuestros propios recursos, nunca paremos de estudiar, de aprender cosas nuevas, de mantener la continuidad de nuestra formación, de nuestro ser, de esa manera podemos estar seguros de que aplicándolo lograremos restaurar la calma y el equilibrio de nuestros seres y sobre todo el de los demás.