Reconozcamos nuestros errores para crecer aún más
Dado que vivir es aprender basados en el ensayo y en el error, cometemos muchísimas equivocaciones. Sin embargo, el problema no está en las equivocaciones, el problema es vivir equivocado, principalmente porque no sabemos reconocer nuestros desaciertos, ni mucho menos apartarnos de ellos. Ser humilde significa asumir la responsabilidad por las acciones incorrectas que emprendemos. Si no somos humildes, no tendremos oportunidad de crecer como personas. Cuando nos equivocamos, la única forma de enmendar nuestro error es admitiéndolo, aceptando nuestra responsabilidad y renunciando a seguir quebrantando la norma. Quien admite su error asume una actitud humilde ante la situación. La oportunidad para corregirnos y cambiar sólo es posible cuando nos sentimos sin cargos de conciencia. El error mas serio que podemos cometer es saber que estamos equivocados y no hacer nada para cambiar. Al decir la verdad, al admitir el error, lo sacamos al exterior y lo hacemos visible. Únicamente mediante la humildad obtendremos otra oportunidad y estaremos edificando en nosotros y en quienes nos rodean. La humildad es poderosa porque nos limpia y nos permite mostrarnos como somos, sin necesidad de aparentar o de esconder las fallas. La humildad nos da una gran valía como personas.En las personas humildes podemos ver la manera correcta de actuar ante los errores: Los aceptan, los reconocen y se apartan de las acciones erróneas:
Antes que nada, los aceptan y públicamente se excusan ante otros, sin importar si son equivocaciones pequeñas o grandes.
Reconocen, admitiendo su equivocación y, sobre todo, su responsabilidad.
Se apartan de ellos, tomando un nuevo camino; muchas veces opuesto al que llevaban. Muchas personas creen que la humildad es una especie de inferioridad y subvaloran este atributo del carácter. Quien no es humilde suele defenderse con razones falsas auto-justificándose en todo lo que hace mal y termina por destruir su carácter y genera la compasión o el desprecio de quienes lo rodean. En realidad, el no ser humildes es un problema de exceso de ego.
Muchas veces por no saberse humildes aceptamos halagos falsos de los amigos, de la familia o de quines apenas nos conocen. Es posible que también nosotros demos falsas opiniones de los otros para no lastimar su ego. En estas situaciones, ¿dónde esta la honestidad?. Con esta clase de comportamientos, nunca aprenderemos a ser humildes y es posible que estemos segando a otros la oportunidad de crecer.
Antes que nada, los aceptan y públicamente se excusan ante otros, sin importar si son equivocaciones pequeñas o grandes.
Reconocen, admitiendo su equivocación y, sobre todo, su responsabilidad.
Se apartan de ellos, tomando un nuevo camino; muchas veces opuesto al que llevaban. Muchas personas creen que la humildad es una especie de inferioridad y subvaloran este atributo del carácter. Quien no es humilde suele defenderse con razones falsas auto-justificándose en todo lo que hace mal y termina por destruir su carácter y genera la compasión o el desprecio de quienes lo rodean. En realidad, el no ser humildes es un problema de exceso de ego.
Muchas veces por no saberse humildes aceptamos halagos falsos de los amigos, de la familia o de quines apenas nos conocen. Es posible que también nosotros demos falsas opiniones de los otros para no lastimar su ego. En estas situaciones, ¿dónde esta la honestidad?. Con esta clase de comportamientos, nunca aprenderemos a ser humildes y es posible que estemos segando a otros la oportunidad de crecer.
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